“Too old to party, too young to die”. Muy viejo para la fiesta, muy joven para morir, una cuestión de perspectiva.

Empiezo este artículo diciendo “me he equivocado y por eso !pido perdón!”.

He afirmado varias veces que “la edad es sólo un número que se cuenta en experiencias”, y hoy, después de reflexionar acerca de eso que tanto he pregonado (mucho tiempo he tenido en 9 meses de auto-confinamiento) y luego de “hilar” pensamientos alrededor del edadismo con personas que como yo se dedican a investigar el tema (a través de ciber-encuentros, y como todo hay que agradecerlo, por esto bendito COVID), puedo concluir que esa frase que tanto repetí, en cierto punto, es errada.

Decir que la edad es “solo un número” de alguna manera le resta valor a aquello de lo que justamente ese número nos “dota”, y es el valor de la experiencia, porque tal y como lo afirma Vargas Llosa (famoso escritor latinoamericano de 84 años) en una de sus entrevistas, “la edad sí se siente, sí nos modifica, negar lo que ha generado en nosotros la edad es un error, sin embargo lo que realmente importa, tengas la edad que tengas es querer seguir sintiéndote vivo, por eso un gran acierto es elegir por nosotros mismos cómo vivir esa edad adulta, elegir vivir justo hasta cuando queramos hacerlo”.

Por todo ello y tras el cambio demográfico que está surgiendo en la población del mundo, vital ahora es entender que existe (y se transformará rápidamente) una visión “paleoedadista acerca del envejecimiento. En palabras de Campanario, por décadas el valor de la experiencia ha sido “distorsionada” por la lupa de las subjetividades, sin embargo hoy la edad social se está modificando, al punto de llevarnos a entender que fomentar la representatividad de los talentos diversos en el entorno laboral (y en todos los entornos de la vida) parece ser una variable absolutamente necesaria para el progreso de las economías, las sociedades y el planeta. Para comprender el por qué de este fenómeno necesitamos conocer algunos datos:

• Hace poco más de medio siglo nace la juventud como ideal en la cultura occidental (años 60 aproximadamente).

La clasificación por edad es un fenómeno moderno que nace de la necesidad de diferenciar a escala masiva actos que se realizan en la vida como: asistir a clase, trabajar ó jubilarse, es decir, que además de ser un lineamiento dado por los estados para el buen funcionamiento de las sociedades, es un hecho sociológico, humano y creado desde lo colectivo; es también un prejuicio que inexplicablemente sentimos hacia alguien (o varios), es un acto auto-discriminatorio, y como casi todos (o muchos de nosotros) llegaremos a los 60 años o más, por eso es nocivo, peligroso y como cualquier acto discriminatorio, destructivo.

Las consecuencias:

Negar la edad y querer aparentar menos edad de la que tenemos es un juicio binario que enmarca valores negativos de la adultez, a la vez que es desconocer el trabajo que por años han hecho los perennials.

La respuesta:

• Luego del inicio del cambio demográfico (siglo XXI ) Francia entendió antes que todos los países europeos que su población iba a envejecer y por eso dio la discusión a tiempo (nada menos que hace una veintena de años atrás).

Lo necesario:

Multiplicar espacios que pongan el tema de inclusión por edad sobre la mesa como El Observatorio de Edad, crear espacios en donde el objetivo sea compartir las enseñanzas de las personas de 60+ años como Consejeros Senior , transformar la cultura organizacional de las pequeñas, medianas y grandes empresas a través de consultorías como las que ofrece Ser perennial, crear espacios de enseñanza de temas tecnológicos que rompan el techo de las barreras para los mayores como Senior Pal, crear espacios de contenido en temas de economía silver como Longevity Initiatives, crear empresas que extiendan la vida productiva de las personas que no tienen acceso a pensión como 101ideas, generar contenido que propague la óptica de la edad desde un prisma positivo como De Cierta Edad, porponer una visión perennial para un cambio de manera de pensar la edad en libros como descubre la mujer perennial, realizar análisis sociológicos para publicar libros como el Talento Invisible, entre muchas otras ayudará a combatir los pre-jucios.

Dicho todo esto, lo cierto es que la revolución de la edad está a la vuelta de la esquina. Una revolución encabezada por la generación que entiende que sentirse muy viejo para la fiesta ó muy joven para morir es una cuestión de perspectiva.

Un texto escrito por

Catalina Santana C. Analista de tendencias y coolhunter enfocada en temas de discriminación por edad

Bibliografía

Un articulo inspirado en el capitulo 1 La revolución Senior, de Sebastian Campanario,

Inma Aragon, “la dificultad para crear equipos inter-generacionales eficientes”

Publicado por soyperennial

Desde la óptica de la edad, una visión “perennial” contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas de 45+, así como a tomar en consideración, establecer, y mejorar las políticas públicas de una Colombia inclusiva, en donde la edad sea solo un número.

Un comentario en ““Too old to party, too young to die”. Muy viejo para la fiesta, muy joven para morir, una cuestión de perspectiva.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: